Anhelo, en lo más profundo de mi corazón y en lo más oscuro de mi odio, la destrucción de todo lo civilizado y convencional.
Necesario será destruir hasta que ningún vehículo pueda circular por las carreteras; hasta que ya no se vean cadáveres en los sucios arcenes; hasta que la vegetación cubra con su manto el gris infinito; hasta que las flores revienten el asfalto...
Deseo andar descalzo por donde quiera sin escuchar el desesperante murmullo de motores; tumbarme tranquilamente en el suelo sin miedo de ser atropellado; recorrer caminos pedrejosos y llenos de vida; respirar aire limpio; beber agua sana; deseo...
Nada que perder, todo por ganar. Sin olvidar el pasado y en vista de la ausencia del futuro; arrebato el presente que pertenece a quienes exterminan la vida y los sueños.