-Cuál era la historia que le ha contado?
-¿Quién?
-Kritzinger, él...
-Sí, me ha contado la historia de un hombre al que conocía, un amigo de infancia. Ese hombre odiaba a su padre y adoraba a su madre: La madre le quería, pero el padre le pegaba, le humillaba... le desheredó.
En fin, se hizo adulto y tenía treinta y tantos años cuando su madre que le había mimado y protegido... murió. El hombre, viendo como bajaba del ataúd... intentó llorar, pero no tenía lágrimas.
El padre vivió muchos años más, envejeció y murió cuando el hijo tenía más de 50 años. Y en el funeral del padre, para su gran sorpresa, se dio cuenta de que no podía controlar sus lágrimas, lloraba, sollozaba sin parar... de un modo incontrolable... desesperado.
Esta es la historia que me ha contado Kritzinger.
-No la entiendo.
-¿No?... al hombre le había movido toda su vida el odio hacia su padre... perder a su madre fue duro... pero cuando murió el padre, cuando el odio perdió su objeto, su vida quedó vacía, se hundió.
-Interesante.
-Esa ha sido su advertencia.
Fragmento sacado de la película "Solución final"