Esta historia la he sacado del zine
"Time for Action" #1 y vereis que es la historia de cualquier Skinhead de cualquier parte del mundo.
Hoy es un día especial... después de estar muchos meses pateándote todas y cada una de las oficinas de búsqueda de empleo de tu ciudad, al fin encuentras un trabajo. Ahora podrás volver a depender de ti mismo y no tener que llevar el dinero justo para esas Guinness frías que te esperan en tu pub irlandés habitual.
Te diriges a recibir el día con una meada. Te miras en el espejo y cuando observas tu cabeza rapada recuerdas que la vida te ha ido golpeando durante muchos años, claro; que por eso eres Skinhead, no te quedó más opción.
Es el primer día, sales de casa y lo primero que ves son todas las naves industriales de tu barrio obrero, recordándote que tu también formas parte de esa clase. Te pones tus prendas más elegantes: camisa estrecha, Martens granates, sta-prest claros... Fijo que eres el tío con más clase de toda la empresa. Y así es, los demás son hippies, bakalas o pijos.
Van pasando los días y tus depresiones se van esfumando gracias a que estás explotado en tu trabajo y no te da ni tiempo para comerte la cabeza. Eso sí, cada día que pasa te vas dando cuenta de que el contrato que firmaste seguramente te lleve al paro; pues tiene varios puntos engañosos.
Te entretienes mirando a tus compañeras de tu alrededor, más de una te pone malo... Pero al instante viene tu jefe y te recuerda que estás a punto de ser despedido, que esta es la última oportunidad. Te lo dice en tono de perdona-vidas y tú le contestas de manera educada mostrando tu asco hacia él. “¡Uf!, menos mal que no se ha dado cuenta de que le contesto a todos los clientes que me tratan como si fuese una mierda, sino me hubiera largado en ese mismo instante...” –piensas.
Hoy es Sábado y has salido a las 22h, como cualquier Sábado. Te diriges añ punto de encuentro con tus demás colegas y os saludáis como si fuera la última vez que fuerais a veros. “No es que sea la última vez, es que somos como una familia y de shí nuestro afecto”. Una familia de obreros hartos de ser puteados por el jefe, clientes, etc.
No es momento de acordarnos de todo eso, así que esta noche como mínimo, quemaremos la ciudad. Al poco rato, esos bastardos de azul te paran para registrarte (no vayas a molestar a esos burgueses de los barrios acomodados que se reunen en el centro...). Esta vez les ha jodido que no fuésemos armados, no se enteran que nos basta sólo con nuestro orgullo para ganar cualquier guerra en el asfalto.
Te diriges al bar. Muchas pintas de cerveza negra te están esperando y tú las recibes con todo el cariño del mundo. Es una combinación perfecta: cerveza, Skinhead Reggae, un poco de Oi! y mucho Soul. Todo el bar contempla como hacéis el moonstomp sin que se os derrame ni una sola gota de la sangre dorada. Sois los reyes de la noche.
Como los tiempos cambian, ahora las chicas solo ven en ti un gamberro que puede causar problemas; así que no muestran ningún interés en que ligues con ellas como hace algunos años, además tu look les parece extraño y feo. Es lo que tiene no ir engominado hasta en los genitales...
Es muy tarde y, después de haber estado toda la noche demostrando quiénes son los que mandan en la ciudad , cada uno se dirige a su casa; no sin antes parar a echar las últimas risas en un banco del parque del barrio. Mañana volveréis a veros, pues el equipo local juega en casa y requiere de vuestra presencia para ganar el partido.
El Domingo en el estadio demuestras una vez más que tu equipo de fútbol es lo más grande que tienes en tu asquerosa vida. Algunos de tus colegas son detenidos por intentar agredir a la directiva del equipo, esos bastardos que no sienten los colores y que juegan con tus sentimientos. Tuviste suerte, a t no te trincaron. Tu equipo ha perdido otro día más, pero lo peor es que mañana tendrás que aguantar la cara del capullo de tu jefe metiéndote presión para que firmes el despido voluntario... Cualquier día te despedirás como mejor sabes hacerlo: arrasando con toda la empresa, como cuando fuisteis a arrasar aquel barrio de al lado del tuyo, (ese barrio de clase media dominado por los imbéciles racistas jugando a ser Skinheads). ¡Qué gran día fue ese!
Así es tu vida y así seguirá. Está claro que si hubiera una segunda oportunidad no dudarías en ser lo mismo...