Jueves, 19 de mayo de 2016

Parece salido de un cómic de los 80. Es Alberto el punki, el último de una fauna urbana que pobló las calles de Mondragón hace 30 años. Fue testigo privilegiado de una época desbocada en la que imperaba el lema de 'vive rápido, muere joven y haz un bonito cadáver'. Propósito al que la heroína contribuyó decisivamente. A sus 53 años Alberto 'Figueras' mantiene su fidelidad al ideario punk pero no le duelen prendas a la hora de calzarse las zapatillas rosas de su madre o bailar un pasosoble. Aún hace alguna 'gaupasa' auxiliado con 'tiros' y pide un 'lugumba' que una joven camarera no sabe ni qué es.

-Su nombre es Alberto Rollán, ¿de dónde viene lo de Figueras?

-El mote me lo puso el batería de Malaña, Josema, y viene a cuento de una canción de Decibelios que decía 'que cante Figueras, que cante ya'. Y en un festival en el Gurea me hizo subir al escenario al grito de '¡que cante Figueras!'. Ahora hasta mi madre me llama Figueras.

-¿Cómo nació el punk?

-El punk nace en Mondragón y Errenteria. Aquí, alrededor de los grupos Cirrosis y RIP, y en Errenteria con Basura, Odio... Después se fue extendiendo a la margen izquierda, a Vitoria, con Cicatriz, Escorbuto...

-Usted también hizo sus pinitos en una banda.

-Nos llamábamos Células Rebeldes. Ensayábamos en el caserío Esteibar de Eskoriatza, que era de Mariano y estaba semiderruido. Solo había dos habitaciones decentes. En una estaban RIP y Puñetazo, que tenían la mejor, y en la otra Eskoriatza y nosotros, Células Rebeldes. Pero vino una nevada y se llevó su habitación por delante con todo el equipo.

-¿Qué fue del grupo?

-No llegamos a salir a la luz y solo sacamos cuatro temas. Dos de los cuatro componentes, Rubén y Jesús, están muertos. Solo quedamos Pepe Arregi y yo. Cuando nuestro grupo se fue al traste, Pepe se fue a Eskoriatza. Salió Jokin y entró él.

-¿Cómo eran los festivales punk?

-En los festivales punk te ponías a bailar y si te dabas contra la pared, te dabas contra la pared, y si te dabas contra alguien y se mosqueaba, ahí empezaba una bronca. Pero al darse de hostias había más nobleza que ahora. Te dabas con un tío y terminabas tomando cervezas con él. Todos nosotros hemos forjado buenas amistades a base de broncas.

-Algunas crónicas de la época hablan de disturbios y detenciones.

-En aquellos tiempos un festival punki sin follón no se concebía. Pero en algunos casos era debido a nimiedades como la ocurrida en Oñati, donde saltó el escándalo porque a la cantante de Último Resorte se le veía un pecho por debajo de la malla durante el concierto. Toda la prensa aclamaba: '¿cómo se puede permitir esto?'. Aunque también me crucé con una ambulancia saliendo de Oñati con un herido por arma blanca.

-¿A Vd. le han detenido alguna vez?

-Sí. Portu, Carolo, mi primo Jokin y yo pasamos 7 días en Martutene por un malentendido. Un domingo por la noche fuimos al bar Amaia (actual Ederra) sin saber que poco antes los dueños habían tenido un altercado con Jon Belar y Alejo. Nos sirvieron de mala gana, y Portu y yo nos fuimos fuera con la cerveza. Portu se bebió la suya arrojó la botella al suelo. Había mucha gente por la calle y se montó un follón. Intervino la Policía Municipal y nos detuvieron a los dos, y después a Jokin y a Carolo por defendernos. Tras una noche en el calabozo de la inspección, Carolo orinó de los barrotes para fuera, y en castigo fue aislado en una celda. De allí nos trasladaron a Martutene acusados de insultar a la policía.

-¿Qué ocurrió en el gaztetxe del Gurea?

-Fue durante un concierto de Malaña y La Polla. En la última época de aquel gaztetxe, con HB en el gobierno municipal. Como no podían dominar la asamblea para sus objetivos políticos, nos llovían continuas acusaciones de que aquello era un nido de yonquis. Primero nos arrancaron los fusibles. Yo reparé la avería haciendo un puente. Comenzó tocando La Polla Récords. Antes de que terminara la primera canción vinieron el mismo concejal que había arrancado los fusibles acompañado de otro edil y, de un golpe de azada, cortaron el suministro eléctrico.

-¿Y qué hizo usted?

-De la mala hostia que tenía me subí al escenario y le dije al público que «mirad, los de HB nos han jodido el bar. Ahora vamos a joder el suyo». De todos los que estábamos allí, unos 40 o 50 fuimos hasta el Irati. Al final solo entramos 5 adentro. Uno 'Txiki', un tiarrón que agarró la lámpara circular de la entrada, le dio una hostia que empezó a girar como una rueda. Pero no hubo ningún enfrentamiento ni violencia. Hablamos y hablamos. Yo no critico a toda la masa social de HB. Solo unos cuantos cabezas cuadradas aunque de mucho peso. Pero había otros muchos con los que nos entendíamos perfectamente.

-¿Cuántos amigos ha perdido por causa de la droga?

-Buah! (se queda pensativo durante unos segundos). Por desgracia, no me acuerdo de todos. Son muchos, muchos; demasiados.

-¿Por qué la heroína azotó de tal manera a los punks?

-Era una droga que maridaba muy bien con la esencia del punk. Nadie pensaba en llegar a viejo. El lema movimiento punk era 'vive rápido, muere joven y haz un bonito cadáver'. Y con la heroína puedes conseguirlo tranquilamente. Por una sobredosis, por una burbuja de aire, por hepatitis C, por sida... El caballo, porque el pedo es muy goloso. Al principio disfrutas, pero poco a poco cada vez necesitas más y al final te destroza la vida y la de todos los de tu alrededor.

-¿Qué les diría a los jóvenes de hoy que glorifican el punk de los 80?

-Ven al punk de forma muy romántica. Algunos chavales idolatran a grupos como Eskorbuto, que eran los peores hijoputas que te podías echar a la cara. Eran unos yonquis que a cualquier tío de ahora le dejaban en calzoncillos y encima te pegaban una patada en los cojones. Y no se lo pensaban dos veces. En aquella época se montaban festivales con 4 o 5 grupos y cada uno lleva una parte y así reunir el equipo para el concierto. Eskorbuto nunca llevaba nada y siempre intentaba robar algo. Nunca lo consiguieron. Se llevaron hostias por un tubo.

-¿Siempre sale vestido así de punki?

-La mayoría de las veces sí, aunque últimamente no tanto. Porque salgo poco y no me peino. Y tampoco me importa. Me siento a gusto con esta estética, me siento único e irrepetible, como lo somos todos. Y quiero que todo el mundo se entere que yo no soy como ellos. Y esta estética me sigue valiendo. Pero luego en casa ando con unas zapatillas rosas que eran de mi madre. ¿Y qué?

http://www.diariovasco.com/alto-deba/arrasate/201605/01/alberto-figueras-rollan-ultimo-20160501001215-v.html


Publicado por orgullo_skinhead77 @ 6:00  | Entrevistas
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios